Pernoctar en los Sassi de Matera

El Bed and Breakfast Il Vicinato, situado en el corazón del Sasso Caveoso de Matera, está formado por una serie de habitaciones para los huéspedes con entradas independientes en el interior de una vivienda situada en el primer piso de un antiguo palacete construido hacia finales del XVII.

La estructura ha sido recientemente reestructurada por expertos obreros locales que han mantenido inalterados los elementos característicos del antiguo palacete.
La vivienda está caracterizada por gruesos muros y altas bóvedas de crucería y de cañón.

Luminosa por la presencia de balcones que se asoman al vecindario más bonito de todos los Sassi, citado en los más importantes libros y revistas que hablan de Matera: Famosas son algunas fotos de Henri Cartier Bresson.
Sugestivas las vistas de las dos ventanas desde las que se admira la gran peña del Monterrone.
En el interior de este enorme peñasco calcáreo fueron excavadas las Iglesias Rupestres de la Madonna de Idris y San Giovanni in Monterrone ricas de preciosos frescos que se remontan al siglo X.
El desayuno se toma en la graciosa terraza desde la que se goza del espectáculo de la Civita con sus muros, las torres y los palacetes nobiliarios.
Las habitaciones para los huéspedes están dotadas de baño independiente, cocina americana, calefacción autónoma, televisor y gran intimidad.
Sentados en el sillón delante de una chimenea es posible hojear las numerosas publicaciones sobre Basilicata presentes en la pequeña biblioteca puesta a disposición de los huéspedes por Teresa y Luigi, propietarios de la estructura.
Il Vicinato está en posición estratégica respecto al centro de la ciudad y a los servicios que esta ofrece (bancos, restaurantes, librerías, bares, quioscos, agencias de viajes, aparcamientos custodiados, etc.).

Precios

Individual 60 €
Doble 80 €
Cama supletoria +20 €
Desayuno incluido
Descuentos en largas estancias y familias

El porqué del nombre

El B&B “Il Vicinato” está situado en el Sasso Caveoso, en uno de los rincones más sugestivos de los barrios históricos de Matera. De hecho desde la ventana que da al este de la casa se admira la majestuosidad del Monterrone, tótem rocoso colocado en el centro del gran semicírculo que constituye el Caveoso, que hospeda en su interior dos de las más bellas iglesias rupestres: La “Maddonna de Idris” y “San Giovanni in Monterrone”; el balcón que da al oeste se abre sobre el más famoso vecindario de todos los Sassi conocido antaño con el nombre de Chiazzod’ (plazoleta).

La capacidad del hombre de medirse desde siempre con la piedra, calcarenita, le había llevado a excavar atrevidas soluciones arquitectónicas con la intención de hacer lo más habitable posible una simple gruta.
A las grutas se unieron con el tiempo, edificios, balcones, ajimeces, balaustradas, callejones con un sencillo sucederse de callejuelas que, aparentemente sin ningún orden, se sobreponían a las cuevas, haciéndoles de techo y dejando salir las chimeneas aquí y allá.
El paso del excavado al construido, el articularse de los tortuosos recorridos ha dado origen a frecuentes patios, placitas a las que se asoman numerosas casas-cueva que constituían el Vecindario.
Un espacio externo, casi siempre semicircular, que tenía en el centro el pozo con la cisterna de agua y a los lados la “pila”, una tina con forma de paralelepípedo obtenida también de la excavación de un bloque de toba. En torno a él, desde los techos de las casas, el agua pluvial confluía, a través de canalones formados por tejas planas cocidas, en el centro del vecindario y desde allí caía a la cisterna. Un ingenioso sistema de canalización todavía visible en el territorio, cuya técnica estaba presente desde la prehistoria.
Los numerosos núcleos familiares, formados incluso por diez o más unidades, que vivían en cada una de las casas-gruta, con las dificultades ligadas a la escasa habitabilidad de aquellos ambientes, se veían obligados a vivir la vida domestica en el patio externo del vecindario, en estrecha relación entre ellos creando en el tejido de viviendas de los Sassi muchas pequeñas comunidades fuertemente ligadas entre sí por reglas de convivencia y de respeto.
La “chiazzodd” de Piazzetta San Pietro Caveoso es el más bello ejemplo de vecindario de todo el centro histórico. Formado por diez casas-gruta sobre las cuales se organizan unas viviendas, tres de las cuales están caracterizadas por otras tantas rampas convergentes hacia el centro del espacio.
El inminente restauro de todo el complejo arquitectónico restituirá a la ciudad el antiguo valor social.
El nombre de nuestro B&B quiere ser un homenaje a este precioso anfiteatro natural.

Descripción de los ambientes

“Il Vicinato” B&B da a sus huéspedes la posibilidad de elegir entre dos habitaciones independientes con las siguientes características:

– entrada independiente – alta bóveda de crucería – un balcón con vistas al Vecindario – una ventana con vistas a la peña del Monterrone – cama matrimonial + un sofá que puede convertirse en tercera cama – mesa con 4 sillas – TV – cajonera – armario empotrado – baño independiente con plato de ducha (70×90) – secador de pelo – calienta-toallas.

A petición

– entrada independiente – un balcón con vistas al Vecindario – una ventana con vistas a la peña del Monterrone – terraza con vistas a la ciudad.
Interior: Alta bóveda de crucería – cama matrimonial en altillo – sofá cama matrimonial – cocina americana equipada con vajilla, menaje y frigorífico – baño independiente con plato de ducha (90×90) – secador de pelo – calienta-toallas – mesa extensible con 4 sillas – cajoneras y armarios – TV

Notas

Lo sentimos pero la estructura no está equipada todavía para el pago con tarjeta de crédito.

El Parque de la Murgia

Seguramente uno de los más espectaculares paisajes rupestres de Italia que testimonia la antigua relación entre naturaleza y hombre, se encuentra en Basilicata, en Matera, a pocos kilómetros de distancia del confín con Puglia.
El Parque Regional Arqueológico Histórico Natural de las Iglesias Rupestres del Materano, más comúnmente llamado Parque de la Murgia Materana, está caracterizado por una roca blanda constituida por profundos surcos que dibujan peñas, desfiladeros, barrancos utilizados por el hombre que se ha asentado allí desde la prehistoria.
Todo está comprendido entre los distritos situados entre la S.S. 7, la S.P. Matera-Ginosa-Montescaglioso y la S.S. 175. Al oeste de Matera el perímetro del Parque corre por una estrecha faja a lo largo del curso del barranco de Picciano que, partiendo de la homónima colina, llega a la confluencia del río Bradano.
Espectacular la Gravina de Matera, enorme surco calcáreo que atraviesa el territorio con sus veinte kilómetros de longitud llegando hasta la población de Montescaglioso. En el fondo de este cañón, corre el torrente del mismo nombre cuyo lento camino de las aguas prosigue hacia el sur bordeando los Sassi de Matera, rozando el poblado de Montescaglioso más allá del que desemboca en el río Bradano.
Un territorio sugestivo, aparentemente desolado, pero que esconde riquezas naturales y testimonios históricos de excepcional valor.
Los lados, oriental y occidental del barranco, son sustancialmente diversos: el primero, tiene una estructura morfológica más compleja a causa de la presencia del poblado de Matera y en el mismo vertiente, más al sur, situado en una colina arcillosa, del poblado de Montescaglioso.
El segundo lado, deshabitado, es un bloque calcáreo privado de vegetación arbórea en la parte más cercana a la ciudad de Matera, pero recubierto de la característica vegetación mediterránea en la cual se descubren las huellas del hombre entre iglesias rupestres, pueblos prehistóricos de época neolítica, jazzi (estructuras arquitectónicas destinadas a la cría de ovejas), canteras de las que se saca el material constructivo para las viviendas de los Sassi y masías.
Hoy esta vertiente, unas 8000 hectáreas, que esconde los últimos restos de un bosque mediterráneo, regresa a los confines del Parque de la Murgia Materana.
Es precisamente la antigua relación entre naturaleza y hombre la que hace único este Parque que a través del Ente que lo gestiona, tutela contemporáneamente una naturaleza espectacular y las obras realizadas por las manos del hombre a lo largo de miles de años con el paciente trabajo de la incisión.
Geográficamente el Parque comprende las áreas de las Tufare, Murgecchia, Murgia Timone, Acito San Campo, Trasano Conca d’Aglio, Murgia Alvino, Bosque del Comune, Selva Malvezzi, Bosque de Lucignano, l’Annunziata, Selva Venusio, Murgia Sant’Agnese, Lamaquacchiola, Agna Ofra, Murgia di S. Andrea y Madonna della Murgia.
Las inalcanzables paredes verticales de las rocas y la rica vegetación que se desarrolla en el interior de los confines del Parque determinan la formación de ambientes naturales tales que permiten la presencia de especies volátiles rarísimas. Los observadores de aves más afortunados tienen la oportunidad de observar especies como el águila culebrera, el milano, el halcón borní, el alimoche. Otras rapaces como el cernícalo primilla (Falco naumanni), viven al lado del hombre y anidan bajo los tejados de las casas abandonadas de los Sassi de Matera o bajo las tejas de la Abadía Benedictina de Montescaglioso.
De especial interés es la historia geológica de la Murgia Materana.
Hundimientos, “subsidencia” y elevaciones tectónicas del Plioceno (hace de 7 a 2 millones de años) y del pleistoceno (hace de 2 millones a 10.000 años), serán la causa de una sedimentación marina que formará una plataforma carbónica. La presencia del mar determinará la formación de dos diversos tipos de roca: un estrato inferior, con varios centenares de metros de profundidad, de rocas cretácicas sedimentadas de centenares de millones de años que toma el nombre de “Calcare di Altamura” y un estrato superior formado por calcarenitas, la “Calcarenite di Gravina”, formada tanto por la descomposición del precedente estrato como por la nueva sedimentación. Ambos estratos tienen igual composición química pero son diversos en la estructura granulométrica.
Será precisamente la calcarenita la que favorezca la presencia del hombre prehistórico que usará como refugio las grutas formadas naturalmente por la destrucción de la roca friable y sucesivamente, con la paciente técnica de la excavación, alargará las mismas cavidades para obtener espacios, ventanas, repisas, iglesias.
Pocos son los cursos de agua superficiales que recorren la Murgia Materana: el torrente Gravina que corre por el lado oriental de la ciudad de Matera sobre el fondo del cañón de igual nombre, alimentado por el torrente Jesce que, antes de confluir con el torrente Gravina, forma un estanque natural (“marmita de evorsión”, según la denominación geológica), llamado en jerga dialectal “Jurio”, o sea, “Remolino”.
La roca calcárea, hendida y permeable, da lugar a modestos arroyos a lo largo de los desfiladeros menores. El agua durante las lluvias, raras pero de fuerte intensidad, corre por surcos menores (las “lame”) hasta introducirse en la Gravina.

Matera Ciudad Naturaleza

Sobre Matera se ha escrito, dicho y estudiado mucho, la sociología al menos hasta los años 50, de algún modo ha prevalecido sobre las otras ciencias de estudio del territorio en el discurso de profundización en la estructura urbana materana, por lo cual se ha dado una lectura sobre todo sociológica de la Matera antigua y de los Sassi que son el cuerpo principal de la ciudad antigua.
El concurso para la recuperación de los Sassi en 1977 dio un sentido a esta ciudad, reportándola al cauce más apropiado de tipo urbanístico. Ha consentido a diversos grupos de estudiosos, profesionales operantes en materias de este sector, aplicarse sobre el tejido urbano materano y entender desde el punto de vista urbano las partes en juego, los valores efectivos que constituyen la base, la estructura urbanística de esta circunscripción donde el tejido está formado por casas, calles de piedras, como dice Tommaso Giuralongo, y está formado por estructuras que son perfectamente legibles, se necesita sólo entenderlas, conectarlas entre ellas y sacar el sentido que la historia le ha dado.
Entonces, no es un centro antropológico cultural sino un asentamiento que ha evolucionado según ciertos criterios, debiendo respetar ciertas reglas y ciertos condicionamientos históricos, que ha evolucionado y que ha alcanzado una cierta estructuración.
Un factor que hace a Matera particularmente interesante es su contraste. Matera tiene la capacidad de ofrecer elementos de contraste entre su estructura urbana y el territorio de un valor absolutamente difícil de encontrar en muchas otras ciudades, tal vez también más bonitas, más cultas desde el punto de vista de la calidad del asentamiento, pero ya completamente rodeadas de fases de expansión que cubren la percepción general. Matera tiene la fortuna de haber crecido en los márgenes de un barranco, de un desfiladero que es un confín urbanísticamente estable difícilmente franqueable, que ha permitido al campo vecino permanecer intacto por milenios. En los milenios en los que Matera se ha desarrollado, no ha tocado nunca su orilla opuesta y así se confronta la ciudad con su territorio en absoluta claridad y benevolencia de valores.
Matera como Venecia.
Venecia se asoma al mar, su alter ego.
Matera se asoma a la Murgia, su alter ego.
Matera está estrechamente ligada a la morfología de su territorio; su estructura urbana, entendida como calles, edificios, iglesias, viviendas, depende de la morfología del territorio que es el lugar sobre el que esta estructura se ha formado, consolidado en el tiempo, luego se ha transformado incesantemente.
No un museo a cielo abierto como Pompeya sino una verdadera ciudad en incesante fase de transformación.
Luego, no una ciudad muerta. Sino una ciudad viva, para vivir, para testimoniarse a sí misma en continua transformación.
Naturalmente transformación en modo conforme a las reglas de reconocibilidad de la ciudad. Reglas de las que la mayor parte vienen dadas por la estructura de base, por el territorio del aspecto físico que sostiene todo el andamio de tipo urbanístico.

Una ciudad, que proviene de la experiencia de asentamientos démicos, antrópicos, de tipo arqueológico, donde desde la prehistoria se ha llegado a la historia, donde las tribus desperdigadas en otro tiempo por el territorio, llegadas a un acuerdo, el pacto social, han comenzado a vivir juntas en una ciudad, estando más estrechas, y volviéndose protagonistas del propio futuro, de la propia organización.
Matera, ciudad como espacio físico de asentamiento de personas que se organizan para gobernar un cierto territorio.
Matera ciudad que mira a su futuro, sin abandonar su pasado.
Matera
Matera, conocida como antiquísima “ciudad troglodítica” no ha existido siempre con las características que hoy conocemos, su particular fenómeno urbanístico es únicamente el efecto terminal de un proceso de asentamiento evolucionado en el curso de los siglos a través del concurso de concomitantes factores geográficos, geológicos, económicos y políticos: una particular urbanización generada por la gran pobreza de medios, pero sostenida por una tenaz voluntad de asentamiento.
El centro histórico toma su nombre de Sassi. Sassi según un documento de 1204 indican los “barrios pedregosos”. Dos valles puestos a los pies del cerro de la Civita (ciudad) destinados a hospedar una trama de grutas, casas, callejones, vecindarios que ocupan unas treinta hectáreas de territorio, que se transformarán en el testimonio más importante de la cultura campesina. Desde 1993, Matera está inscrita en la lista del Patrimonio mundial de la UNESCO y, en 1995 ganó el premio europeo de Planificación Urbana y Regional.
Los Sassi de Matera son el mejor y más completo ejemplo de población que vive por largo periodo en una región del Mediterráneo, en armonía con el ecosistema. Los Sassi con el cercano Parque natural y arqueológico de la Murgia materana son un testimonio único de la actividad humana, y el “valor universal excepcional” es una simbiosis entre las características culturales y las naturales. (Mauro Padula)
La colina de la Civita, primario asentamiento de la futura ciudad, se estaba lentamente transformando en un núcleo habitado si bien desarticulado, de naturaleza agro-pastoral. Un pueblo que seguía igual en el curso de los milenios.
Sólo en la Alta Edad Media, Matera, punto neurálgico, encrucijada entre el Oriente Bizantino y el Occidente, sería fortificada por obra de los Longobardos, que la elevaron a Castaldato (circunscripción gobernada por un castaldo, administrador territorial con poderes civiles, militares y judiciales). Un castillo, una muralla, una presencia de estructuras político-administrativas y religiosas daban a la vieja aldea la connotación de ciudad.
En el año mil, con la llegada de los Normandos, Matera se presentaba con el aspecto urbanístico de viviendas desarrollado como centro fortificado en la parte alta de la colina con una serie de caseríos rurales que punteaban las escarpadas paredes rocosas a través de una serie de terrazas, descendientes hacia el fondo de las dos grandes cavernas. Dos anfiteatros naturales que en el curso de los siglos se transformaron en los dos barrios ciudadanos: Sasso Caveoso y Sasso Barisano.
Entre el siglo XI y el XIV, Matera, enfeudada primero por los Suevos y sucesivamente por los Angioini, no sufrió cambios sustanciales, pero rellenaba los “vacíos” presentes en su contexto urbanístico. Sólo al final del siglo XIV, sobre todo por mérito de la organización eclesiástica, se construyeron monasterios dignos, por dimensión y función, de la mejor historia de la arquitectura románico pullesa.
Entre el siglo XV y el XVI, con la pertenencia de Matera al patrimonio real, el centro ciudadano se transfería de la cima de la colina de la Civita (plaza de la Catedral), a sus pies (plaza del Sedile), consintiendo una mejor conexión entre las tres áreas de la ciudad: Civita, Sasso Barisano y Sasso Caveoso, además de abrir nuevas directrices urbanísticas que se desarrollarán en los siglos sucesivos.

Entre los siglos XVII y XVIII Matera se convirtió en sede de la Regia Udienza (Audiencia Real) y capital de Basilicata. Pero es en el siglo XVIII cuando ocurriría un verdadero cambio en el sistema urbanístico con el nacimiento de un nuevo barrio: el barrio del Piano.
Una rotura del viejo circuito ciudadano consentirá el desarrollo de la ciudad hacia las colinas que como una corona cerraban el viejo centro histórico.
El XIX y los primeros años del siglo XX, particularmente desde 1860, señalaban un periodo de estancamiento para el desarrollo de la ciudad y se tendrá que esperar a la elevación de Matera a capital de provincia para retomar un camino urbanístico en dirección a las colinas. Un desarrollo veloz, pero culturalmente correcto, en los años 50, aquellos de la superpoblación de los Sassi, vergüenza nacional, que tenía además el gran mérito de impedir daños y desperfectos en los barrios históricos, recuperados después gracias a la Ley nº 771/86.
El centro histórico puede ser admirado en su componente urbanístico tanto rupestre como edificado, desde la plazoleta de Sant’Agostino y la plaza de la Catedral por la Civita y el Sasso Barisano, y la plazoleta Pascoli y la meseta superior del Monterrone por la Civita y el Sasso Caveoso.